Posteado por: Gustavo Santángelo | 27 octubre, 2019

ENVEJECER 2º PARTE

En qué consiste esa relatividad biológica, cómo trabajarla?

Entrenamientos que aumentan la biogenesis mitocondrial?

Nutrición que permite ralentizar la sarcodinapenia?

Así terminábamos la primera parte de esta entrega. Disculpas por la tardanza en esta segunda.

La relatividad biológica se manifiesta en la posibilidad casi ilimitada de flexibilizar los procesos que conducen a los deterioros propios del flujo temporal. El más importante, el que queremos destacar es el que nos lleva hasta la biogenesis mitocondrial. Por qué este? Porque es en la mitocondria donde se fabrica la energía vital que nos mueve y nos sostiene, es allí y de su funcionamiento de donde nacen los efectos deletéreos que nos apagan.

Las mitocondrias son esas organelas celulares que actúan como un verdadero laboratorio bioquímico o central generadora de energía. Tiene una doble membrana. Tanto en ese espacio como en el interior de la misma coexisten enzimas que desarrollan una compleja labor de ensamblaje, deconstrucción y modificación de distintas moléculas, con el objetivo prioritario de fabricar energía. 

Las mitocondrias tienen, para esta misión, su propio ADNm (ADN mitocondrial), este es capaz de sintetizar parte del material proteico necesario para las funciones de la mitocondria. El resto le viene dado del núcleo de la célula. Una perfecta simbiosis que ha marcado la evolución de la vida en muchos organismos, nosotros somos uno más.

Cuando las mitocondrias funcionan bien las células obtienen energía estable. Lo hacen porque no existe en la naturaleza una forma más eficaz de modificar moléculas para desgranar su átomos de hidrógeno y utilizar sus protones y electrones. Lo hace encadenando un ciclo de descarboxilación con otro de transporte electrónico, al tiempo que de la fuerza de los protones que resultan de ello, una enzima enlaza fósforo inorgánico con ADP, para obtener ATP. Esa cadena electrónica funciona por la capacidad que el oxígeno le da a la membrana interna mitocondrial de aceptar los electrones que transitan en sus proteínas en una suerte de saltos que finalizan precisamente en esa aceptación. De todo este proceso se obtiene energía (ATP), agua, CO2  calor. Lógicamente, ese ensamblaje electrónico tiene pequeños desajustes que provocan que algunos electrones no terminen en el sitio correcto. Cuando esto ocurre, tenemos los famosos radicales libres. Estas especies reactivas son deletéreas y están en la base de un daño celular universal que refiere como el elemento central del deterioro. Son el núcleo de varias patologías, pero también de forma natural, son el envejecimiento celular, pero también son parte la estrategia que utiliza el organismo para defenderse. Los radicales libres son parte esencial de nuestro sistema inmune.

Los radicales libres pueden  ser neutralizados por varias estrategias antioxidantes que exceden este artículo, pero que el organismo pone en marcha para mitigar el daño que producen.

Fácil es entender que las mitocondrias que no funcionan bien, con membranas permeables, enzimas defectuosas, que no ligan adecuadamente el oxígeno, serán auténticas máquinas de producir errores oxidativos. Le conocemos como disfunción mitocondrial.

La disfunción mitocondrial genera sarcopenia. La sarcopenia es la pérdida de masa y fuerza muscular.

Son varios los estudios que avalan la realización de ejercicio físico como factor clave para detener este proceso. Cómo ocurre?

Parece ser que es el ejercicio de consumo es el que provoca fortaleza y salud mitocondrial. La frecuencia y la intensidad del mismo determinan distintas vías de señalización para desarrollar lo que se conoce como biogénesis mitocondrial. 

En una enorme complejidad y regulación bioquímica, el proceso completo requiere de pasos que van desde la activación de las señales que induce el ejercicio, activación de proteínas co activadoras y factores de transcripción, regulación de genes nucleares que sintentizan para proteínas mitocondriales, síntesis de esas proteínas, transporte hasta las mitocondrias, regulación por parte de estas del ADNm y expresión de proteínas conjuntas. Vaya. Cómo lo simplificamos?

Este complejo proceso está regulado por distintas móleculas. Lógicamente no las veremos todas. Sin embargo, hace al fondo de este artículo pararnos en algunas de ellas porque responden especialmente al estímulo del ejercicio y a determinadas estrategias nutricionales.

PGC-1α, es una molécula implicada principalmente en la regulación de vías oxidativas y la homeostasis de lípidos, es decir activa para una mejor utilización de estos sustratos mientras la energía demandada pueda sintetizarse de forma estable. Es fácil entender que estas moléculas se estimulan con ejercicios que entran dentro de la zona de umbrales respiratorios 1 y 2. Mientras más trabajo aeróbico, más estimulo.

Tfam es otra y tal como expresa Laura Sánchez Guillén, Tfam regula la expresión de los genes mitocondriales gracias a la translocación. Es decir, la movilización al interior de la mitocondria, a través de una serie de transportadores. Parece ser un factor clave en la respuesta de aumento en la expresión de genes mitocondriales y mejorar su expresión depende de la contracción muscular. Mientras más contracción más Tfam. Su estímulo puede llegar a través de ejercicios de carga.

En intensidades de entre el 50 al 80 % de la máxima capacidad de movilizar esas cargas, los ejercicios que usan peso, generan un estimulo mecánico suficiente que genera respuesta por parte de las células satélites musculares. Esta respuesta aporta, a través de estas células, nuevo ADN mitocondrial. Este proceso conocido como desplazamiento genético, permite transferir material genético renovado desde estas células satélites a las mitocondrias de las células musculares funcionantes y este trabajo lo realizan moléculas como T fam. Tarnopolsky, citado por Roig, muestra en un trabajo publicado en 2009 en Appl Physiol Nutr Metab. que esta situación se produce como respuesta al ejercicio de resistencia aplicado a población adulta mayor.

En resumen: Hoy sabemos que el envejecimiento es un proceso multifactorial inducido por la generación de daño celular. Este daño termina por acortar los topes de codificación y protección comosomica que conocemos como telómeros. En la genesis de ese daño irreversible (HE DICHO IRREVERSIBLE, lo enfatizo porque circulan gurús diciendo que ciertos alimentos alargan los telóremos) está el material oxidativo de las mitocondrias, los radicales libres.

Cuando las mitocondrias son fuertes y estables, hay menos producción de radicales libres y mayor capacidad antioxidante. Tener mitocondrias fuertes y estables depende de un estímulo mediado por el ejercicio intenso y sostenido. Con ello se mejora la biogenesis mitocondrial.

En esas condiciones el músculo no entra en un proceso de perdida conocido como sarcopenia.

Para completar el cuadro hay que recordar que el músculo se mantiene en la medida que desde el núcleo de las células musculares se produzcan ordenes claras y precisas de síntesis de proteínas contráctiles. Actina y miosina. Esta situación es favorecida claramente por dos aspectos. 

1.- La posibilidad de contar con ladrillos con los que construir. Es decir aminoácidos suficientes. Para ello necesitamos ingerir proteínas.

2.- La orden hormonal llega a la célula transportada por una proteína especial y es reconocida por un receptor de membrana que la incorpora al citoplasma celular. Una vez allí será transportada al núcleo para inducir la transcripción de las proteínas contráctiles. Esta hormona es la testosterona y sus metabolitos. Sin ella no hay orden y sin orden por mucho ladrillo que haya no hay síntesis.

Envejecer es el producto natural del flujo temporal.

La relatividad biológica consiste en minimizar el efecto y por tanto ralentizar ese flujo temporal. Todo un desafío relativista.

Ejercicio. Mucho ejercicio. Intenso. La intensidad nunca es un absoluto, siempre una referencia desde una capacidad inicial.

Comidas proteícas. Las papillas para las palomas.

Y si no hay orden suficiente, tratamientos hormonales sustitutivos.

Todo esto antes de que la patología nos condicione. Por encima de los 50 empezamos a controlarlo todo.  Mantener los equilibrios que nos permitan relativizar el tiempo supone organizar el entrenamiento, la nutrición y las repuestas hormonales.

Einstein tenía razón. 

Disfruta del deporte!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: